Los conciertos didácticos basados en bandas sonoras de películas se han consolidado como una herramienta cultural y educativa de enorme valor. Estos eventos combinan música, cine y pedagogía, logrando una experiencia única que conecta con públicos de todas las edades y favorece el aprendizaje musical de forma amena y significativa, sobre todo para niños y adolescentes, que es el público al que va dirigida nuestra propuesta.

Una de las principales ventajas de los conciertos didácticos es su capacidad para acercar la música sinfónica al gran público. Las bandas sonoras de películas forman parte del imaginario colectivo: melodías de sagas épicas, filmes de animación o clásicos del cine despiertan emociones inmediatas y facilitan la comprensión de conceptos musicales como el ritmo, la armonía o la instrumentación. De este modo, el espectador aprende casi sin darse cuenta, guiado por la emoción y el recuerdo.

Cada pase dura 1 hora aproximadamente. Antes de cada canción/obra se comenta un poquito sobre ella, para después pasar a su interpretación. Nuestra propuesta es la siguiente:

  1. El señor de los anillos (2001) – Concerning hobbits
  2. La misión (1986) – Gabriel’s oboe
  3. La vida es bella (1997) – Trailer
  4. Los chicos del coro (2004) – Vois sur ton chemin
  5. Juego de tronos (2011) – Trailer
  6. Titanic (1997) – My heart will go on
  7. Piratas del caribe (2003) – Heś pirate
  8. Aladdin (2019 ) – Un mundo ideal
  9. Amelie (2001) – Vals
  10. Perfume de mujer (1992) – Por una cabeza
  11. The bridgerton (2020) – Wildest dreams
  12. El golpe (1973) – The entertainer

Si bien nuestra formación es la de trío de cuerda y no se puede comparar con una orquesta sinfónica, el resultado de nuestros conciertos es magnífico; conseguimos crear una atmósfera que traslada al oyente al mundo musical del cine.

Desde el punto de vista educativo, los conciertos pedagógicos de bandas sonoras fomentan la escucha activa, la creatividad y el pensamiento crítico. Además, permiten contextualizar la música dentro de una narrativa visual, explicando cómo los compositores utilizan determinados recursos para reforzar emociones, crear tensión o definir personajes. Esto resulta especialmente atractivo para centros educativos, familias y proyectos culturales que buscan nuevas formas de educación artística.

En términos sociales, estos conciertos también cumplen una función clave: democratizan el acceso a la cultura. Al partir de un repertorio popular y reconocible, eliminan barreras y prejuicios asociados a la música clásica, atrayendo a personas que quizá nunca asistirían a un concierto tradicional.

Asimismo, son una excelente puerta de entrada para despertar vocaciones musicales en niños y jóvenes. Muchos de los alumnos que asisten a nuestros conciertos nunca han escucha música en directo.